Sábado 22 de Julio de 2017. República Argentina.

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Faltan $250.000 en FUNLaR… ¿Quién se hace cargo?

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La UNLaR está sumergida en un hecho de corrupción sin precedentes que
promete cobrarse ‘varias cabezas’: cientos de alumnos pagaron las
respectivas cuotas para cursar las Maestrías, pero ahora en la FUNLaR
esos ‘pagos’ no figuran. El -ahora- ex subsecretario de Postgrado
Rodrigo Torres renunció y responsabiliza a Julio Romero (foto), empleado
de planta NO Docente. Te contamos cómo se perpetraba el delito mes a
mes.

‘Conocen el funcionamiento de la UNLaR como nadie, y saben muy bien los movimientos de todas las operaciones’, nos cuenta una fuente interna de la Universidad para explicarnos que los No Docentes ‘son una especie de Mafia que se cuidan entre sí y nadie los puede tocar’. El hecho de Corrupción destapado en Postgrado reavivó a pleno el enfrentamiento entre estamentos.

Como en todas las Universidades del País, las carreras de Postgrado (Maestrías y Doctorados) son autofinanciadas con el aporte de los Alumnos. La UNLaR solo brinda sus instalaciones, pero los gastos de la Carrera (sueldos de los Docentes por ejemplo) son afrontados con la cuota de los alumnos. En la UNLaR la cuota de una Maestría es -en promedio- de $2.000. Esa cuota debe ser abonada por cada estudiante en FUNLaR. Para quienes abonaron sus cuotas en FUNLaR no existe ningún problema.

Ahora bien, hay cientos de alumnos que -por diversos motivos- no pagaban sus cuotas en la FUNLaR, sino que lo hacían a un empleado No Docente que les brindaba el Recibo Correspondiente. Las autoridades del área aseguran que Julio Romero se enteraba -mediante ese ‘conocimiento de todos los movimientos’ que nos decía nuestra fuente- de quienes no habían pagado la cuota en FUNLaR. Iba a la Casa del alumno que se había demorado en pagar, y le cobraba los $2.000, dándole el recibo correspondiente. Una vez que establecía el contacto con el alumno, repetía el cobro todos los meses, asegurándole que no hacía falta que vaya a FUNLaR.

Hay que exceptuar de toda responsabilidad a los Alumnos, ya que no se trataba de un desconocido que les iba a cobrar la cuota a sus respectivas casas; sino de un empleado de la UNLaR, conocido ‘por todos’ en el área. Este ‘cobro’ de cuotas nunca fueron rendidos en FUNLaR, por lo que aquellos estudiantes que abonaban la cuota en su Casa hoy figuran con meses y meses de retraso en el pago de la Maestría. Esto les generará -si no se esclarece el caso- problemas para rendir los Finales o presentación de Tesis.

Esta metodología se repitió durante meses, por lo que si multiplicamos los 2.000 de cada alumno por la cantidad de meses que se les cobró, llegamos al faltante de $250.000 en las cuentas de FUNLaR. La implicancia de Julio Romero es inapelable, ya que el Propio Romero firmaba los recibos que les daba a los alumnos.

Según pudo averiguar RL, este delito es de vieja data: fuentes aseguran que Julio Romero lo estaría ejecutando incluso en tiempos de Eduardo Campazzo (hoy Decano de Aplicadas) como Subsecretario de Postgrado. Otro delito que podría comprometer aún más a Romero: habría falsificado la firma de Campazzo en algunas ocasiones. ¿Puede Romero terminar preso? ‘Si la mafia de los No Docentes no lo protege, sí’, nos contesta nuestra fuente.

Ese será un segundo paso en la investigación: ¿Julio Romero actuaba solo o ‘alguien lo bancaba’? Resulta difícil que un empleado de planta se mande a cometer semejante delito sin ‘alguien de arriba que lo banque’.

A continuación te dejamos la Renuncia de Rodrigo Torres, donde -tal como te lo anticipamos ayer- culpa directamente a Julio Romero:

Sr. Rector de la UNLaR

Lic. Fabián Calderón

Su Despacho

Me dirijo a usted a fin de presentar mi RENUNCIA al cargo de Subsecretario de Posgrado, en el que fui designado, mediante determinación personal del suscripto que tiene por objeto facilitar la tarea de investigación administrativa actualmente en curso, relacionada con las irregularidades cometidas por el agente Julio Romero, personal de planta, integrante del área a mi cargo.

Que estos hechos tomaron a su vez estado público, siendo difundidos por distintos medios periodísticos y, por ello, en procura de que en el ámbito administrativo y eventualmente, en sede judicial, se prescinda de toda jerarquía, considero oportuno mi alejamiento del cargo. A mi criterio, esto permitirá que las tareas de pesquisa y las eventuales asignaciones de responsabilidad sean determinadas con la objetividad y el rigor que las circunstancias ameritan. Incluso, respecto de mi persona y actuación funcional.

Despejo finalmente mi responsabilidad en los hechos recordando que fui quien formalizó la denuncia administrativa al verificar lo acontecido y quedo a su disposición para cualquier aclaración, informe, aporte o diligencia que sea necesaria para una acabada determinación de responsabilidades.

Agradezco a usted la confianza brindada durante mi gestión y le saludo con distinguida consideración.

Lic. Rodrigo Torres




Redacción de RiojaLibre

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