Viernes 20 de Octubre de 2017. República Argentina.

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Dar mucho y recibir poco, también cansa

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Hay veces que tenemos la
sensación de que estamos dando y dando pero, sin embargo, no estamos
recibiendo. Esto nos suele ocurrir cuando estamos tristes, pues no
obtenemos ningún tipo de recompensa y acabamos pensando que el mundo no
es merecedor de nuestra dedicación.

Cuando te cansas de dar y dar sin recibir puede que, incluso, acabes evitando que alguien te ofrezca ayuda. Así, la falta de reciprocidad se acaba alimentando de una espiral de desencanto y de dolor.

Si te ocurre esto, lo mejor es abandonar tu puesto y relegar esas obligaciones que te has impuesto, pues es un intercambio que resulta tóxico para ti y que, por lo tanto, destruye tu salud.

Abrazo (2)

¿Cómo puedo saber si estoy dando demasiado de mí?

Algo va mal si te estás cansando, si te invade la tristeza, la desilusión o el desencanto y si sientes que lo que haces por la otra persona es una carga cuando no debería serlo. Hay personas que pueden chuparnos, literalmente, la energía.

Es probable que ellos no se den cuenta, por eso siempre es recomendable y necesario armarse de valor y aclarar estas cuestiones. También puede que sí que se percate del tema pero que le interese mantener la situación.

Entonces, lo mejor es poner a prueba ese interés dejando de esforzarnos por satisfacer sus necesidades y ver lo que sucede después. Una actitud egoísta se ve a leguas, solo necesitamos mirar en la dirección adecuada.


Empatía

¿Te amas lo suficiente como para dar con justicia cuando estás recibiendo lo mínimo?

No vale de nada luchar contra viento y marea por una persona que no mueve ni un dedo. No sirve ayudar constantemente a alguien con un trabajo que no está interesado en aprender a realizar. No nos hace bien dar sin recibir.

No podemos dedicarnos a los demás y olvidarnos de nosotros. La única gratitud sin la que no podemos vivir es la gratitud a uno mismo, pues es el pilar del amor propio y el cimiento de nuestro crecimiento personal.

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Dar para sentirnos bien

Da mucho. Da poco. Pero da siempre.

Cuando ayudamos a alguien le estamos ofreciendo una parte muy importante de nosotros. Esto nos enseña a apreciarnos, por lo que es esencial cuidar esta parcela de nuestra vida.

Obviamente, no vamos a dar ni a agradecer nada a quien se está aprovechando de nosotros. Eso nos haría sentir necios, a la vez que resulta peligroso para nuestro autoestima y nuestro bienestar.

Por otra parte, dicen que nunca es suficiente el agradecimiento a aquel que no te abandonó en los malos momentos. Por eso, ofrecer buenas palabras, buenos sentimientos, buenos actos y buenos pensamientos para quien nos ayudó en algún momento es muy importante, ya que esto nos ayudará a recordar el valor de la bondad y del ofrecimiento a los demás.

abrazo

El poder de la reciprocidad y de la gratitud

    Solo nos hace falta darnos cuenta de lo que agota y desmoraliza dar demasiado sin recibir nada a cambio para conocer el valor de la gratitud.

La verdad es que podemos agradecer lo que los demás hacen por nosotros de muchas maneras. Podemos hacerlo con una simple sonrisa, con unas palabras o con nuestras acciones. Lo que está claro es que el agradecimiento es siempre una forma de dar o de corresponder por algo que hemos recibido.

La reciprocidad sana es aquella que tiene como base un intercambio que responde a la gratitud. Ofrecer un gracias o cualquier otro acto de recompensa es reconocer que la persona a la que tenemos delante hizo algo que nos produjo felicidad.

El agradecimiento es un importante pilar para nuestro bienestar y para nuestra salud. Su ausencia nos duele y nos frustra, llegando a crear una espiral de lamentos y de quejas que nos hará sentirnos tristes y desilusionados.

    Agradecer y ser receptores de gratitud nos hace sentir personas válidas y merecedoras de amor, lo que mantiene nuestra autoestima y nuestro bienestar emocional en buenas condiciones. Tanto en los buenos como en los malos momentos nos reconforta y nos impulsa a seguir dando y, por supuesto, a seguir queriendo recibir.

 

¿Cómo saber si está interesado en ti?

Hay un viejo aforismo que dice: “El gesto no miente”. Las palabras e incluso las acciones pueden comunicar algo impreciso, o mentiroso. Pero los gestos escapan al control consciente de la mayoría de las personas. Por eso revelan lo más auténtico de lo que llevamos dentro.

A veces no sabes si le interesas a esa persona que te quita el sueño. Finalmente no atinas a descifrar sus actitudes o a interpretar sus acercamientos. Es entonces cuando vale la pena que te fijes en sus gestos. Así sabrás si está interesado en ti.

Estos son los gestos que lo delatan.
Los ojos

Se trata de un gesto que dura a lo sumo un par de segundos. Pero se presenta sin excepción cuando un hombre está delante de una mujer que le gusta. Levanta un poco las cejas y abre los párpados en cuanto la ve. Sólo si estás muy atenta puedes percibir esa expresión ya que cambia rápidamente.
Los labios

El gesto en los labios es otro de esos movimientos que se produce por un breve instante. Pero también es infaltable cuando un hombre está en presencia de una mujer que lo atrae. Abrirá levemente la boca. Es, según dice el lenguaje popular, como si quedara “boquiabierto”. Por supuesto, no se trata de una expresión exagerada ni continua.
La postura

Si le gustas a ese hombre se mostrará un poco más erguido ante tu presencia. Sacará un poco el pecho y adoptará una actitud como si estuviera exhibiéndose. Si pone las manos en la cintura, no lo dudes, lo traes volando.
Autoestimulación

Sin darse cuenta, ese hombre al que le gustas se mostrará hipersensible cuando está contigo. Inconscientemente reflejará lo que flota en sus fantasías. Por eso es probable que se toque la barbilla, las mejillas, o las orejas, como una forma de expresar su deseo de ser acariciado. También es probable que hable en un tono más grave y fuerte.
Miradas exploratorias

Para los hombres es difícil hacerse conscientes de las inspecciones visuales que le hacen a la mujer que les gusta. Es posible que mire con gran detalle tu rostro, o que te observe de pies a cabeza cuando te pones de pie. También puede estar muy pendiente de lo que llevas puesto o del movimiento de tus manos.
La ropa le estorba

Jugar con la ropa es una expresión inconsciente del deseo de desnudarse. Si le gustas y piensa en ti sexualmente, lo más probable es que juegue con los botones de su camisa, con su corbata o con cualquier cosa que traiga puesta encima. Si se quita la chaqueta cada vez que está contigo, puedes firmar que se siente en un punto donde la ropa le estorba.
Algo más que amabilidad

Un hombre que está interesado en ti tendrá gestos de caballerosidad no demasiado usuales. Por ejemplo, te tomará suavemente del codo para guiarte al entrar en alguna parte. También puede poner su mano en la curva de tu espalda cuando camina a tu lado. Como si fueras a escaparte y él te retuviera. Esos gestos son señales de que definitivamente le gustas. Y mucho.

lamenteesmaravillosa.com

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